residuos_electronicos

El volumen de residuos electrónicos que se producen a nivel mundial y la mala gestión de su reciclado ponen en peligro el medio ambiente y la salud pública. Es necesario revertir el modelo para reducir la cantidad de desechos de este tipo, ya que el sistema actual no es sostenible ni lo será en el futuro según las previsiones.

Anualmente, se generan en todo el mundo más de 40 millones de toneladas de basura electrónica. Los RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos) están teniendo un crecimiento muy rápido, tres veces superior al ritmo del resto de residuos sólidos urbanos. De hecho, la cantidad de basura electrónica que se genera ya llega a los elevadísimos niveles de residuos de envases de plástico, con la diferencia de que los RAEE son mucho más peligrosos si no se tratan correctamente.

Este tipo de residuos están compuestos por varios elementos tóxicos, con el consiguiente impacto en el medio ambiente y los riesgos que suponen para la salud pública. Entre las sustancias más habituales que contienen se encuentran elementos como el cadmio, el plomo, el óxido de plomo, plata, cobre, antimonio, el níquel y el mercurio, entre otros.

¿Qué debemos hacer con los residuos electrónicos?

El productor o importador es responsable de gestionar sus residuos, mediante sistemas de recogida específicos y diferenciados del resto de desechos. Una vez hayan sido almacenados, se trasladarán a los centros de tratamiento autorizados.

Fuente: http://www.futurosostenible.elmundo.es/mitigacion/residuos-electronicos-la-plaga-del-siglo-xxi

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